diumenge, 26 d’abril del 2020

Los verdaderos héroes y heroinas

Hoy, domingo 26 de Abril, es un día histórico en nuestro país. 

Casi dos meses después del inicio del Estado de Alarma en España, los niños/as vuelven a salir a la calle, y no hay mejor día que hoy, para volverme a sentar a escribir frente la pantalla de mi ordenador. Esta vez, es más especial si cabe. En estos momentos, me encuentro en el balcón de mi casa, con un poleo calentito, y de fondo suenan los acordes de la mejor canción de la historia. Melodía compuesta por los más pequeños y pequeñas de nuestras casas, familias, calles, barrios, pueblos, ciudades... 

Hace unos días, varias personas me preguntaron sobre mi opinión entorno a la salida de los niños/as a la calle durante la famosa cuarentena. Pues bien, hoy voy a hablar del tema. Creo que ha llegado el momento de hacerlo. 

Todos sabéis mi pasión por la infancia y la educación. Soy una persona que defiende los valores y derechos de los niños/as, y durante esta situación todavía más, pero también sé aceptar y ver los errores que muchas veces se comenten, la mayoría de ellas por falta de responsabilidad. 

Nos equivocamos si pensamos que el gobierno les deja demasiada franja horaria para salir. Señores y señoras, llevan casi dos meses encerrados entre cuatro paredes, sin estirar las piernas, respirar aire puro, correr, pegar cuatro gritos, sin ver a sus amigos presencialmente y no a través de pantallas con las famosas videollamadas, que todos estamos haciendo polvo durante estos días. Llevan más de 40 días jugando solos, entre hermanos, o con sus padres, haciendo deberes (muchas veces sin sentido, pero ese es otro tema), para no perder el ritmo del cole. 

Los niños y las niñas son una fuente de creatividad. La potencia mundial en cuanto a imaginación. Pero necesitan un respiro. Necesitan volver a ser y sentirse niños/as.

Permitidme que reconozca a los niños y a las niñas como LOS VERDADEROS HÉROES. Sí, ellos y ellas son los VERDADEROS HÉROES de esta pandemia mundial. 

Muchas personas os comparáis con los niños, y siento no compartir esa idea. Nunca podemos compararnos con una persona que se encuentra en su pleno desarrollo evolutivo y madurativo. Nosotros, ya tenemos herramientas para poder entender, reconocer y vivir en sociedad. Otra cosa es que queramos usarlas y/o entenderlas. Ya hemos vivido experiencias que nos han ayudado en el proceso de aprendizaje vital. Ellos todavia las están creando, y si a los adultos esta pandemia nos ha venido grande, poneros en la piel de un niño/a y mirar con sus ojos. Los niños/as están viviendo una situación, para la que no están preparados en su corta edad. Respetémoslos. 

Después de leer muchos comentarios en redes sociales y ver los famosos videos que están circulando, de la salida de hoy, sigo pensando lo mismo. Creo que plantear un inicio de la tan esperada desescalada partiendo de los niños/as ha sido y es lo correcto. Ahora bien, lo que no es lo correcto es la falta de empatía, responsabilidad, civismo, solidaridad, tolerancia, respeto, humildad... y un largo etc que muchas familias han tenido y seguirán teniendo. NO es culpa de que salgan los niños/as a la calle. El problema viene de la educación y de los valores que hay en las casas. El problema viene de los adultos. 

Como bien comentaba con unas amigas hace un rato, no podemos pretender que los niños/as actúen con la responsabilidad que se les pide, por un bien común y social, si los padres no dan ejemplo. Nosotros, las personas adultas, somos el espejo donde los más pequeños/as se miran. Ellos nos copian, porque piensan que todo lo que hacemos está bien hecho. Así que por favor, empecemos a no mirarnos el ombligo y ser más responsables de nuestros actos, por el bien propio, de nuestra familia, amigos y de la sociedad. 

Es sencillo: CIVISMO, RESPONSABILIDAD, EDUCACIÓN, SOLIDARIDAD Y RESPETO.

Esa es la clave. 

Las medidas sanitarias a seguir para conseguirlo son claras:
1. Un adulto con máximo tres niños (hasta 14 años). SÓLO UN ADULTO.
2. Distancias de seguridad de 2m.
3. Salidas de máximo 1h, y dentro de la franja horaria establecida: 9h-21h
4. No desplazarse más de 1km. ¡¡ NO ES NECESARIO !!
5. No utilizar el mobiliario público (parques, bancos...)


Pero además, por lógica y sentido común, deberíamos de ir todos con mascarillas y guantes, tanto adultos como niños, como medida sanitaria y de seguridad. 

Salgamos a la calle, demos un paseo por el barrio, tomemos el sol, quedemos con algunos amiguitos para que de acera a acera puedan verse y hablar, vayamos a ver a familiares que vivan cerca (eso sí, unos desde la ventana y otros en la calle)... Hagámosles más fácil la cuarentena a nuestros pequeños/as, pero CON CABEZA

Otro tema candente, está siendo que este inicio de desescalada se haya realizado un domingo. Bajo mi humilde opinión, no ha sido un error. Está bien pensado. Los fines de semana, y sobretodo los domingos, son días de conciliación familiar, y es cuando tanto padres/madres e hijos/as, pueden disfrutar juntos. Los nanos necesitan salir con sus padres a la calle, ya que éstos son su referente directo. Y lo necesitan muchísimo más, después de estar encerrados casi dos meses entre cuatro paredes. Ellos son los únicos que les hacen sentirse seguros y capaces de "volver a la normalidad". 

Como he dicho antes, el problema radica en la educación familiar y los valores que los padres transmiten

Estoy segurísima, de que muchos de los niños/as que hoy han salido o van a salir a la calle, tienen más precaución y seguridad que sus propios padres. Pensamos que no saben la importancia de lo que está ocurriendo, y después de la maduración exprés que han experimentado en esos cuerpecitos, lo entienden a la perfección. Incluso han habido rechazos para salir a la calle, propios del miedo y preocupación social que existe. 

Que continue la desescalada, podamos salir de casa, volver a la rutina del trabajo, que no hayan más contagios, ni muertes, ni suba la curva... depende de las medidas de protección sanitarias y de la responsabilidad de cada uno, pero sobretodo, y en este caso, de las familias. 

Debemos de demostrar que estamos capacitados para empezar la desescalada. Tenemos de explicarles a nuestros nanos (si no se ha hecho todavía, cosa que debería de haberse hecho ya...) la situación en la que nos encontramos y lo que ésta conlleva. Los niños/as no son tontos, y lo entenderán, por muchas ganas de jugar con los amigos, de ir al parque, volver a ver a sus compis de clase... que tengan. 

Si queremos hacer las cosas bien, pongamos nuestro granito de arena, pero por favor, NO EN CONTRA DE LOS NIÑOS/AS

Recapacitemos. 



Y no nos olvidemos, LOS NIÑOS Y LAS NIÑAS SON LOS VERDADEROS HÉROES







dimecres, 1 d’abril del 2020

HOY ES EL DÍA


Quería sentarme a escribir tranquilamente, desde hace mucho tiempo, pero siendo sincera he priorizado otras cosas. 

Hasta hoy. 

Estamos viviendo una situación que nunca habíamos imaginado. Nadie pensaba que llegaríamos a estar encerrados 19 días en casa por culpa de un maldito bicho que nos debilita poco a poco en algunas ocasiones, y en otras lo podemos tener de manera asintomática. 

Nunca antes nos habíamos visto en esta situación. Nunca antes habíamos tenido que dejar a un lado nuestros puestos de trabajo para trabajar desde casa, aquellas profesiones que pueden hacerlo. Nunca antes habíamos estado tan lejos de los nuestros y de sus besos y abrazos.

¿Y por qué escribo ahora? ¿Por qué hoy he decidido sentarme frete al ordenador y volver a disfrutar de algo que me llena y me da vida? 

Pues bien, todo tiene un porqué y en esta ocasión no iba a ser menos. Hoy por “desgracia” no me siento feliz al sentarme frente al ordenador, con el folio en blanco y teniendo claro aquello que quiero plasmar. No. Hoy estoy cansada y a la vez triste. 

Quienes me conocéis, sabéis que soy una luchadora nata. Defiendo mis ideas y mis principios como la que más. Soy ecuánime y justa. Así que ha llegado el momento. Hoy es el día. 

Estoy cansada de leer en muchas publicaciones, redes sociales, artículos, noticias… que los maestros/as estamos de vacaciones. Eso no es verdad. Es una mentira como una catedral. Nuestra profesión, por suerte, se vive al instante. Es un día a día continúo de aprendizaje de emociones. Como he dicho antes, nadie pensaba que llegaríamos a vivir un momento tan duro como el que estamos teniendo estos días en nuestra ciudad, comunidad, país, continente e incluso en el mundo entero. 

Nosotros, los maestros/as, desarrollamos nuestra labor en las aulas. Esto no quiere decir que, aquí viene otro de los tópicos de nuestra profesión, cuando acaba nuestra jornada laboral no hacemos nada. Y que en los periodos de vacaciones estamos tomando el sol, una cerveza o simplemente leyendo a la bartola. No señores y señoras. Los maestros/as somos mucho más y vamos siempre un paso hacia delante.

Dedicamos las 24h del día a pensar actividades, propuestas, dinámicas, hacer materiales… para luego llevarlos a la práctica. ¿Quién de aquí no ha tenido una idea duchándose? ¿A quién no se le ha ocurrido una nueva actividad para realizar con sus alumnos estando de viaje? ¿Y fregando los platos? ¿O andando por la calle? 
Somos la perfecta definición de vitalidad. Estamos vivos. Incluso cuando nos vamos a dormir, muchas veces tenemos que levantarnos a apuntar nuevas ideas o grabarlas como nota de voz. 

Y muchos/as os preguntaréis, ¿por qué todo esto? La respuesta es bien fácil. Nos apasiona nuestro trabajo. Nos gusta lo que hacemos. Y hoy necesitaba recordarlo.

Como bien he dicho, estoy triste. Ahora mismo, con los 19 días que llevamos de cuarentena, y los que todavía nos quedan por vivir, la docencia está muy desprestigiada. Muchos/as se piensan que estamos en casa vacaciones modo ON, que nos despertamos a las 12 todos los días, nos tiramos en el sofá con una cerveza o refresco y a ver el día pasar, y no saben que seguimos trabajando. Con esta situación que estamos viviendo, muchos/as docentes hemos tenido que reinventarnos. Otros, nos hemos actualizado en el mundo de las nuevas tecnologías. E incluso están los que todavía prefieren mandar las tareas pertinentes del libro de texto. Todo es válido. Pero sobretodo, todo es respetable, ya que cada docente tiene su forma de trabajar, su metodología personal y propia. Como se suele decir: “Cada maestrillo, tiene su librillo”.

Pero debemos de recordar y ser conscientes que el material que enviamos a las familias para que nuestro alumnado pueda seguir el transcurso de su proceso de enseñanza-aprendizaje durante esta situación, no debe de ser excesivo, ni agobiante, pues ahora más que nunca, debemos de mantener esa unión, relación, confianza y apoyo entre familia-escuela, siendo nosotros los que facilitemos esta nueva etapa de nuestras vidas. 

Las propuestas que se envíen además, deben de estar bien explicadas. Por favor, no somos todos iguales y debemos procurar que se entiendan los objetivos planteados. 

Nosotros/as, durante esta cuarentena, seguimos programando, creando materiales que sean accesibles para todo nuestro alumnado, ahora más que nunca. Los maestros/as seguimos reuniéndonos vía Skype, zoom, videollamadas de cualquier tipo. Continuamos con nuestros claustros, formación, evaluaciones. 

Todo sigue adelante. 

Así que por favor, por nosotros/as, por vuestros hijos/as que son el presente y el futuro de nuestra sociedad, no hagáis ese tipo de comentarios sobre esta profesión que tantos beneficios da. Porque os recuerdo que… ¿Quién sería abogado sin un profesor que le enseñara? ¿O médico? ¿Y arquitecto? 

Los maestros/as siempre han estado ahí. Estamos ahí. Estaremos ahí. En las duras y en las maduras. En lo bueno y en lo malo.

No caigáis en el tópico típico comentario, aunque esté claro que siempre hay excepciones. Pero hacedlo por el resto. 

Os pido por favor, de nuevo, que no desprestigiéis la labor de un/a docente. Y mucho menos, en esta situación tan extravagante que todos estamos viviendo. 

Después de todo esto, vuelvo a sonreír y a pensar en lo afortunada que soy por tener, bajo mi punto de vista, la profesión más bonita del mundo. 

dimecres, 15 de gener del 2020

La Educación Inclusiva, ¿ficción o realidad?

¡Hola a todxs! ¡Siiiiiiiiiii, he vuelto!

Llevo varias semanas pensando en sentarme a escribir, pero como bien dice Lucia Be, “no me da la vida”

Pero hoy ha llegado el momento de hacerlo. Sonando “All of me” de Jonh Legend de fondo, he querido sentarme y volver a retomar algo que siempre me hace feliz, escribir. 

Lo primero, y antes de adentrarnos en una nueva aventura en esto del mundo del interino, ¡Feliz año! Empezamos década, y la verdad, no podía haber empezado mejor. Rodeada de los míos, de aquellos que estaban, de los que están y de los que han llegado, y a nivel laboral, mejor imposible. 

Así a lo tonto, ya llevo 4 meses en el cole. ¡Quién lo diría! Si parece que fue ayer cuando empecé en ese pueblecito de la provincia de Valencia, donde el ambiente de pueblo, la cultura y la tradición valenciana predomina por encima de cualquier cosa. 

Pero hoy no voy a hablaros de lo bien que me lo he pasado durante este tiempo, de la relación con mis compañeros/as, de lo fácil que me lo ponen cada día mis alumnos/as, o de lo que me gusta mi profesión. No, en esta nueva entrada, me gustaría hacer una reflexión sobre uno de los temas que tan de moda están en el mundo educativo: la inclusión. 

Según la RAE en su primera definición, incluir significa:
1.   tr. Poner algo o a alguien dentro de una cosa o de un conjunto, o dentro de sus límites.

Hasta ahí, todo claro ¿no? Continuemos para bingo entonces. 
Relacionando este concepto con la educación, surge la tan de moda Educación Inclusiva. Y digo tan de moda, porque se nos llena la boca, a todos los maestros/as, cuando decimos que vivimos en un momento dónde la renovación pedagógica y metodológica están a la orden del día.
Venga y ahora la verdad. No todo es color de rosa, aunque si fuera un color, para mi lo sería naranja, claro está. 
Por mucho que digamos que somos inclusivos, que la educación que se está impartiendo respeta los diferentes ritmos de aprendizaje del alumnado, que el respeto, la tolerancia, la empatía y la diversidad son los pilares fundamentales de nuestro sistema educativo actual, MEC, ERROR. No es verdad. Sé, y soy consciente, que no puedo generalizar. No todos los maestros/as son de los que hablan mucho y hacen poco. Muchos no son “perros ladradores, poco mordedores”, pero desgraciadamente, todavía podemos encontrarnos a docentes con este punto de vista y manera de educar.
La sociedad evoluciona y avanza cada día, qué digo cada día, ¡cada minuto!, y nosotros/as avanzamos con ella. Por tanto, la educación también debe de hacerlo, incluyendo valores y aspectos que siempre han estado, pero gracias al progreso social que hemos vivido y estamos viviendo ahora mismo, han pasado de estar escondidos y olvidados en un rincón, a ser los verdaderos personajes protagonistas de esta nueva puesta en escena educativa. 
Incluir significa contar con todos y cada uno de nuestros alumnos/as. No nos tenemos que guiar por las etiquetas y los diagnósticos, aunque nos faciliten el trabajo, sobretodo en mi caso. Lo que verdaderamente es importante, y deberíamos de saber valorar, son las capacidades, competencias y posibilidades del alumnado. En resumen, conocer a nuestro alumno/a a la perfección. Conocerlo por nuestra experiencia propia y no por lo que dice o deja de decir un papel, otros compañeros/as que lo han tenido en su clase…
Nosotros, los adultos, y sobretodo los docentes en este caso, debemos de ofreces una educación de todos y para todos, respetando la diversidad de alumnado en el aula. A todos no nos gustan los mismos colores, las mismas películas, los mismos sabores de helado… Entonces yo me pregunto… ¿Y por qué tenemos que ser todos iguales? ¿Por qué en el ámbito educativo no respetamos esta diversidad? ¿Por qué podemos llegar a ser y somos tan excluyentes con el alumnado con necesidades educativas especiales? ¡Joder!  Perdonadme la palabra, pero es que el tema se las trae. 
En la Constitución Española (concretamente en su artículo 27, así repaso legislación para la oposición jajaja) queda explícito de manera clara y concisa: 

1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales

Por tanto… ¿Por qué todavía existen docentes que se empeñan en no respetar e incluir a este alumnado en sus prácticas docentes? ¿Por qué hacen presente y visible sus diferencias, necesidades y limitaciones? Lo que deberían de hacer es aceptar a cada alumno tal y como es, y plantear dinámicas, propuestas, actividades, juegos… flexibles, abiertas, donde todo el mundo pueda participar sin ser nadie excluido. 
Puedo sonar muy radical, pero este tema me enciende, de verdad… Únicamente se necesitan ganas de hacerlo, y eso, es lo más importante. ¡No es tan difícil!

Os dejo reflexionar sobre el tema… Creo que es bastante importante ser críticos y realistas en este momento con la educación que estamos impartiendo al presente y futuro de la sociedad. ¿Qué es lo que queremos? Por ahí deberíamos de empezar todos… 

dilluns, 18 de novembre del 2019

Lo siento, a día de hoy no entiendo chino...

Parece que me hablen en chino...

Ya ha pasado mes y medio desde que llegué a mi destino de este curso escolar. El tiempo pasa volando, y todavía más cuando estás haciendo lo que más te gusta y lo disfrutas. Podéis llamarme loca, pero reconozco que me sabe a poco… Sí, soy muy feliz en mi trabajo, ¿qué le vamos a hacer? 

Pero a lo que iba… Qué si no, me voy por las ramas… 

En este mes y medio, me he dado cuenta de lo difícil que está la accesibilidad a la información administrativa, sobretodo en mi ámbito, en la educación. En vez de facilitarnos las cosas, y explicarlo todo “para burros”, como bien dice mi padre cuando se enfada, parece que se diviertan haciéndolo difícil y sacando a las personas de quicio. 

El otro día, en uno de los Claustros del cole, parecía que me hablaban en chino. No entendía nada de lo que estaban explicando, y según las caras del resto de mis compañeros/as, no era la única. Después de Ítaca, programa para el profesorado, llegó Ovidoc, y él trajo consigo muchos más conceptos que si os soy sincera a día de hoy no soy capaz de recordar los nombres si no miro la libreta donde me los apunté… 

Pero… ¿por qué no nos hacen un glosario cual diccionario con todos los términos, y además un tutorial de cómo acceder y usarlos?

Ese mismo día, cuando llegué a casa del cole, y después de descansar un rato, me senté frente al ordenador, con la libreta delante para empezar a averiguar. Trasteando, llegué a uno de los programas, y de ahí no supe pasar. Entrar con certificado o clave, que si clave de entrada, que si firma digital, que si dni, nombre de usuario, contraseña, acceso denegado, cambie la contraseña, ha perdido su cuenta de acceso? ¿Qué? MARE MEUA DE CAMPANAR!! ¡¡Qué follón!!

Total, al día siguiente decidí volverlo a intentar… Incluso le pregunté a una compañera con la que me llevo muy bien, y nada, el resultado fue el mismo que la tarde anterior. 

Hoy, quince días después, y habiendo preguntado, sigo teniendo dudas… ¿Cómo quieren que hagamos accesible el sistema educativo si ni ellos nos lo ponen fácil a nosotros? Y os lo dice una maestra pro inclusión… 

Seguiré intentando descifrar mi mar de dudas… Ya os contaré como queda este asunto… 

Pero por ahora… Parece que me hablen en chino…

divendres, 1 de novembre del 2019

Un mes


Un mes. Quasi ha passat un mes des del meu inici en aquest nou destí i encara no m’ho crec.

Tanque els ulls i recorde totes les vivències viscudes al llarg d’aquest temps. Tanque els ulls i recorde tots els moments què m’han regalat els meus alumnes. Tanque els ulls i recorde tot allò què he aprés, tant positiu com per a millorar com a docent. Tanque els ulls, i fins i tot, recorde l’aroma de la meua aula, del centre. Aroma a aprenentatge, a coneixements, a diversió, a amistat, a respecte i tolerància. Aroma a jocs, a llibres, a ganes, il·lusió i motivació. En definitiva, aroma a VIDA.

Aquest mes ha sigut un dels més especials de la meua vida. He pogut créixer com a docent i com a persona alhora.

I sabeu què? Sóc feliç. A l’escola sóc molt feliç. Què dic molt! Moltíssim! Sé que com totes les professions, tindré dies roïns i dies bons, dies tristos i dies alegres, dies cansada i dies descansada...però malgrat això, em considere la persona més afortunada del món per fer allò que m’agrada.

En aquest mes, he conegut a companys/es meravellosos/es, he anat de dinaret cada dijous a la llar dels jubilats del poble, he fet pinya amb l’equip docent i directiu del centre, he ampliat els meus coneixements sobre els patis coeducatius i actius, m’he tacat de pintura per pintar jocs al pati, he creat molts materials, m’he “menjat en creïlles” les fundes de plastificar, he hagut de tirar mà a llibres de formació per tal d’ampliar els meus coneixements, he programat, m’han trastocat la programació...

I sabeu què? Fer 170km al dia, 340km a la setmana i 1.360km al mes, han valgut la pena. Tots eixos KM han valgut molt la pena per fer feliç i ensenyar a aprendre, i sobretot per fer-me feliç i ensenyar-me a mi a ser millor docent i persona.

Tant de bo continue tot així!

Ai... Acabe d’adonar-me... He escrit la publicació en valencià!! Això ja ve de sèrie... Per què serà?

Fins prompte!

divendres, 18 d’octubre del 2019

El pistoletazo de salida



Viernes 4 de octubre de 2019. 6:40h de la mañana. Todavía es de noche en la calle. Suena el despertador y de un bote me levanto de la cama. Todavía con las legañas puestas, escojo el modelito que llevaré mi primer día, pues la noche anterior, hubo ensayo de teatro en la Falla y fue llegar a casa y caer rendida a los brazos de Morfeo. 

A las 7:15h, me dispongo a bajar al garaje para coger el coche. En el día de ayer, dediqué tiempo para ver la ruta que debía de seguir para llegar a mi destino. Sí, digo mi destino muy orgullosa, pues como os dije, cubriré una sustitución para todo el curso. 

Mentiría si dijera que no estoy nerviosa. Por un lado, me da miedo el tráfico, la congestión y las posibilidades de accidentes que puedo encontrarme a mi salida de la ciudad, pues debo de hacerlo por la famosa Pista de Silla, y si nunca me ha gustado, no lo va a hacer ahora. Por otro, tengo por delante 1:05h de viaje. No conozco la carretera, y espero que el GPS no me haga alguna jugarreta. 

Después del viaje, llego media hora antes a Benigánim, mi destino. Como todavía no conozco el pueblo ni sé situar el centro, consulto con una ex compañera del cole, que estuvo aquí el curso anterior, por dónde debo de entrar. 

Cuando bajo del coche, mi sorpresa es ver un cole, de pueblo, que se encuentra dividido en 3 edificios, cada uno en una parte del Pueblo. Como me dijeron, yo debía de acudir al edificio de segundo y tercer ciclo, donde además se encuentra secretaria, administración y dirección. 

Entro. De los nervios se me ha volcado un poco de té en la camiseta, y para mi suerte, es blanca. ¡Empezamos bien! 

Me recibe una chica de pelo rizado, muy agradable a primera vista y me comenta que la directora está al caer. Mientras se acerca la hora punta, voy conociendo poco a poco, a los que serán mis próximos compañeros/as. Muchos me saludan y me miran raro, cómo diciendo “ésta quien es”, otros se dedican únicamente a saludar y sonreír, e incluso hay un grupo de 3 chicas que se acercan y empiezan a preguntarme sobre mi vida. Lo típico: nombre, de donde vienes, si te quedas aquí a dormir o vuelves a casa, si es el primer destino… Preguntas rutinarias que forman parte de la educación y respeto hacia una nueva incorporación. Nos llevaremos bien, o eso creo.

Cuando llega la directora, entramos a su despacho. Ella es una chica muy campechana, súper “valencianota”, y que me pone al día sobre el centro enseguida, incluso me dibuja un plano de las aulas para que no me vuelva loca buscándolas. Después del papeleo y de la primera toma de contacto, me da las que serán mis llaves del cole y de mi aula, y me lanza a la piscina. 

La primera hora la dedico a situarme un poco. Después de ver el horario que me había preparado la compañera a la que sustituyo, decido ponerme manos a la obra. Me leo los historiales del alumnado con el que voy a trabajar, para estar un poco preparada, veo cómo ha sido su evolución y trabajo hasta el momento, doy una vuelta por la clase para ver los materiales, libros, recursos… con los que cuenta. La hora pasa volando. 

Es el momento. Decido ir a la clase de mis primeros alumnos para hablar con su tutora y qué me ponga en situación. Le comento que me gustaría verles en el aula, como se desarrollan, sus actitudes, con quien comparten espacio…  

Y así me paso la mañana, entrando y saliendo de las aulas para ver con mis propios ojos al que será mi alumnado durante el próximo curso. Por suerte, los viernes únicamente tengo tres horas lectivas, así que cuando es la hora, vuelvo a mi habitáculo, me siento y organizo todas las notas que he ido tomando de cada uno. Hoy no me ha dado tiempo de conocerlos a todos, pero sí que me llevo una idea de muchos de ellos. 

Las dos horas siguientes, de 12-14h, son horas de Proyecto de Centro. En mi caso, estoy en el grupo de patios dinámicos y coeducativos, y me paso las dos horas en el patio, preparando juegos para pintarlos en el suelo y darle un enfoque educativo al tiempo de ocio y recreo. 

Cuando marcan las 14h, recogemos los trastos del patio, y nos despedimos hasta la próxima semana. 

Con una sonrisa de oreja a oreja, doy por finalizado mi primer día en mi destino para el curso 2019/2020. 

Ahora bien…

¿Sensaciones?

A día de hoy, sigo en una nube. Creo que eso lo describe a la perfección. 

Pronto os contaré mis primeros días…

dijous, 3 d’octubre del 2019

Redoble de tambores...

Señoras y señores... Tengo el placer de presentarles a...



¡LA NUEVA PT DEL CEIP BEATA INÉS DE BENIGÀNIM!


¡¡ SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII !!

El día ha llegado. Después de hacerse de rogar un poquito, por fin vuelve a mi la definición más esperada por un interino/a en bolsa:

A D J U D I C A D A 


¿Quién me iba a decir a mi que iba a trabajar tan pronto en mi segundo año como interina? Si antes de aprobar la oposición me dicen que iba a trabajar desde el primer año, no me lo creería, y que este segundo año como interina iba a conseguir destino a principio de curso, menos todavía. Pero la suerte está de mi lado. Y tanto que lo está, esta vez el destino lo tengo a 1h aproximadamente de casa...

Para variar, el listado de adjudicación se ha hecho esperar. Supongo que como todavía estamos en inicio de curso, pues no llevamos ni un mes funcionando, las cosas aun tienen que estabilizarse y todos tenemos que volver a la rutina, de la mejor manera posible... Pero leches, que no tienen que hacer nada nuevo... Que saben perfectamente cómo se hace... 

Sobre las 10:30h, he entrado a la página por tercera o cuarta vez, ya no lo recuerdo, y he visto que POR FIN, lo habían publicado. Esa sensación que he ido describiendo en otros posts, ha vuelto a aparecer. Nervios, mariposillas en el estómago, incertidumbre... Si soy sincera, esta vez tenia un poco asumido que en mi número el resultado no iba a ser positivo, y más viendo lo que habían sacado en el día de ayer... Pero para mi sorpresa, no ha sido tal y conforme lo esperaba. 

Cuando he escrito mis dos apellidos en el buscador, y he visto cómo corrían los números hasta pararse en una casilla rellenada, el corazón me ha dado un vuelco. La maldita palabra, en este caso bendita, había vuelto a aparecer: ADJUDICADA.

Esta vez, no he reaccionado quedándome en shock como la primera. Pero debo de decir, que todavía he alucinado al verla y alguna lagrimilla se me ha escapado. Había llegado mi momento otra vez. Por fin iba a poder hacer una de las cosas que más me gustaban. Por fin iba a volver a ser feliz en las aulas. Y os aseguro, que no hay nada más bonito que ser feliz y estar feliz haciendo lo que más le gusta a una. 

Y ¿sabéis una cosa? ¡¡La sustitución es para toooooooooodo el curso!! Así que tendré batallitas para rato. Ya os iré contando en los próximos posts. 

Esta noche me costará dormir...

Mañana vuelvo a las aulas. Mañana vuelvo a ser feliz. 

Qué duro es decir adiós, pero que injusto es en esta ocasión.

  Quien me conoce, sabe que no me gustan las despedidas. Soy una persona muy sensible de lágrima fácil. Decir adiós nunca fue fácil, pero lo...