dilluns, 18 de novembre del 2019

Lo siento, a día de hoy no entiendo chino...

Parece que me hablen en chino...

Ya ha pasado mes y medio desde que llegué a mi destino de este curso escolar. El tiempo pasa volando, y todavía más cuando estás haciendo lo que más te gusta y lo disfrutas. Podéis llamarme loca, pero reconozco que me sabe a poco… Sí, soy muy feliz en mi trabajo, ¿qué le vamos a hacer? 

Pero a lo que iba… Qué si no, me voy por las ramas… 

En este mes y medio, me he dado cuenta de lo difícil que está la accesibilidad a la información administrativa, sobretodo en mi ámbito, en la educación. En vez de facilitarnos las cosas, y explicarlo todo “para burros”, como bien dice mi padre cuando se enfada, parece que se diviertan haciéndolo difícil y sacando a las personas de quicio. 

El otro día, en uno de los Claustros del cole, parecía que me hablaban en chino. No entendía nada de lo que estaban explicando, y según las caras del resto de mis compañeros/as, no era la única. Después de Ítaca, programa para el profesorado, llegó Ovidoc, y él trajo consigo muchos más conceptos que si os soy sincera a día de hoy no soy capaz de recordar los nombres si no miro la libreta donde me los apunté… 

Pero… ¿por qué no nos hacen un glosario cual diccionario con todos los términos, y además un tutorial de cómo acceder y usarlos?

Ese mismo día, cuando llegué a casa del cole, y después de descansar un rato, me senté frente al ordenador, con la libreta delante para empezar a averiguar. Trasteando, llegué a uno de los programas, y de ahí no supe pasar. Entrar con certificado o clave, que si clave de entrada, que si firma digital, que si dni, nombre de usuario, contraseña, acceso denegado, cambie la contraseña, ha perdido su cuenta de acceso? ¿Qué? MARE MEUA DE CAMPANAR!! ¡¡Qué follón!!

Total, al día siguiente decidí volverlo a intentar… Incluso le pregunté a una compañera con la que me llevo muy bien, y nada, el resultado fue el mismo que la tarde anterior. 

Hoy, quince días después, y habiendo preguntado, sigo teniendo dudas… ¿Cómo quieren que hagamos accesible el sistema educativo si ni ellos nos lo ponen fácil a nosotros? Y os lo dice una maestra pro inclusión… 

Seguiré intentando descifrar mi mar de dudas… Ya os contaré como queda este asunto… 

Pero por ahora… Parece que me hablen en chino…

divendres, 1 de novembre del 2019

Un mes


Un mes. Quasi ha passat un mes des del meu inici en aquest nou destí i encara no m’ho crec.

Tanque els ulls i recorde totes les vivències viscudes al llarg d’aquest temps. Tanque els ulls i recorde tots els moments què m’han regalat els meus alumnes. Tanque els ulls i recorde tot allò què he aprés, tant positiu com per a millorar com a docent. Tanque els ulls, i fins i tot, recorde l’aroma de la meua aula, del centre. Aroma a aprenentatge, a coneixements, a diversió, a amistat, a respecte i tolerància. Aroma a jocs, a llibres, a ganes, il·lusió i motivació. En definitiva, aroma a VIDA.

Aquest mes ha sigut un dels més especials de la meua vida. He pogut créixer com a docent i com a persona alhora.

I sabeu què? Sóc feliç. A l’escola sóc molt feliç. Què dic molt! Moltíssim! Sé que com totes les professions, tindré dies roïns i dies bons, dies tristos i dies alegres, dies cansada i dies descansada...però malgrat això, em considere la persona més afortunada del món per fer allò que m’agrada.

En aquest mes, he conegut a companys/es meravellosos/es, he anat de dinaret cada dijous a la llar dels jubilats del poble, he fet pinya amb l’equip docent i directiu del centre, he ampliat els meus coneixements sobre els patis coeducatius i actius, m’he tacat de pintura per pintar jocs al pati, he creat molts materials, m’he “menjat en creïlles” les fundes de plastificar, he hagut de tirar mà a llibres de formació per tal d’ampliar els meus coneixements, he programat, m’han trastocat la programació...

I sabeu què? Fer 170km al dia, 340km a la setmana i 1.360km al mes, han valgut la pena. Tots eixos KM han valgut molt la pena per fer feliç i ensenyar a aprendre, i sobretot per fer-me feliç i ensenyar-me a mi a ser millor docent i persona.

Tant de bo continue tot així!

Ai... Acabe d’adonar-me... He escrit la publicació en valencià!! Això ja ve de sèrie... Per què serà?

Fins prompte!

divendres, 18 d’octubre del 2019

El pistoletazo de salida



Viernes 4 de octubre de 2019. 6:40h de la mañana. Todavía es de noche en la calle. Suena el despertador y de un bote me levanto de la cama. Todavía con las legañas puestas, escojo el modelito que llevaré mi primer día, pues la noche anterior, hubo ensayo de teatro en la Falla y fue llegar a casa y caer rendida a los brazos de Morfeo. 

A las 7:15h, me dispongo a bajar al garaje para coger el coche. En el día de ayer, dediqué tiempo para ver la ruta que debía de seguir para llegar a mi destino. Sí, digo mi destino muy orgullosa, pues como os dije, cubriré una sustitución para todo el curso. 

Mentiría si dijera que no estoy nerviosa. Por un lado, me da miedo el tráfico, la congestión y las posibilidades de accidentes que puedo encontrarme a mi salida de la ciudad, pues debo de hacerlo por la famosa Pista de Silla, y si nunca me ha gustado, no lo va a hacer ahora. Por otro, tengo por delante 1:05h de viaje. No conozco la carretera, y espero que el GPS no me haga alguna jugarreta. 

Después del viaje, llego media hora antes a Benigánim, mi destino. Como todavía no conozco el pueblo ni sé situar el centro, consulto con una ex compañera del cole, que estuvo aquí el curso anterior, por dónde debo de entrar. 

Cuando bajo del coche, mi sorpresa es ver un cole, de pueblo, que se encuentra dividido en 3 edificios, cada uno en una parte del Pueblo. Como me dijeron, yo debía de acudir al edificio de segundo y tercer ciclo, donde además se encuentra secretaria, administración y dirección. 

Entro. De los nervios se me ha volcado un poco de té en la camiseta, y para mi suerte, es blanca. ¡Empezamos bien! 

Me recibe una chica de pelo rizado, muy agradable a primera vista y me comenta que la directora está al caer. Mientras se acerca la hora punta, voy conociendo poco a poco, a los que serán mis próximos compañeros/as. Muchos me saludan y me miran raro, cómo diciendo “ésta quien es”, otros se dedican únicamente a saludar y sonreír, e incluso hay un grupo de 3 chicas que se acercan y empiezan a preguntarme sobre mi vida. Lo típico: nombre, de donde vienes, si te quedas aquí a dormir o vuelves a casa, si es el primer destino… Preguntas rutinarias que forman parte de la educación y respeto hacia una nueva incorporación. Nos llevaremos bien, o eso creo.

Cuando llega la directora, entramos a su despacho. Ella es una chica muy campechana, súper “valencianota”, y que me pone al día sobre el centro enseguida, incluso me dibuja un plano de las aulas para que no me vuelva loca buscándolas. Después del papeleo y de la primera toma de contacto, me da las que serán mis llaves del cole y de mi aula, y me lanza a la piscina. 

La primera hora la dedico a situarme un poco. Después de ver el horario que me había preparado la compañera a la que sustituyo, decido ponerme manos a la obra. Me leo los historiales del alumnado con el que voy a trabajar, para estar un poco preparada, veo cómo ha sido su evolución y trabajo hasta el momento, doy una vuelta por la clase para ver los materiales, libros, recursos… con los que cuenta. La hora pasa volando. 

Es el momento. Decido ir a la clase de mis primeros alumnos para hablar con su tutora y qué me ponga en situación. Le comento que me gustaría verles en el aula, como se desarrollan, sus actitudes, con quien comparten espacio…  

Y así me paso la mañana, entrando y saliendo de las aulas para ver con mis propios ojos al que será mi alumnado durante el próximo curso. Por suerte, los viernes únicamente tengo tres horas lectivas, así que cuando es la hora, vuelvo a mi habitáculo, me siento y organizo todas las notas que he ido tomando de cada uno. Hoy no me ha dado tiempo de conocerlos a todos, pero sí que me llevo una idea de muchos de ellos. 

Las dos horas siguientes, de 12-14h, son horas de Proyecto de Centro. En mi caso, estoy en el grupo de patios dinámicos y coeducativos, y me paso las dos horas en el patio, preparando juegos para pintarlos en el suelo y darle un enfoque educativo al tiempo de ocio y recreo. 

Cuando marcan las 14h, recogemos los trastos del patio, y nos despedimos hasta la próxima semana. 

Con una sonrisa de oreja a oreja, doy por finalizado mi primer día en mi destino para el curso 2019/2020. 

Ahora bien…

¿Sensaciones?

A día de hoy, sigo en una nube. Creo que eso lo describe a la perfección. 

Pronto os contaré mis primeros días…

dijous, 3 d’octubre del 2019

Redoble de tambores...

Señoras y señores... Tengo el placer de presentarles a...



¡LA NUEVA PT DEL CEIP BEATA INÉS DE BENIGÀNIM!


¡¡ SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII !!

El día ha llegado. Después de hacerse de rogar un poquito, por fin vuelve a mi la definición más esperada por un interino/a en bolsa:

A D J U D I C A D A 


¿Quién me iba a decir a mi que iba a trabajar tan pronto en mi segundo año como interina? Si antes de aprobar la oposición me dicen que iba a trabajar desde el primer año, no me lo creería, y que este segundo año como interina iba a conseguir destino a principio de curso, menos todavía. Pero la suerte está de mi lado. Y tanto que lo está, esta vez el destino lo tengo a 1h aproximadamente de casa...

Para variar, el listado de adjudicación se ha hecho esperar. Supongo que como todavía estamos en inicio de curso, pues no llevamos ni un mes funcionando, las cosas aun tienen que estabilizarse y todos tenemos que volver a la rutina, de la mejor manera posible... Pero leches, que no tienen que hacer nada nuevo... Que saben perfectamente cómo se hace... 

Sobre las 10:30h, he entrado a la página por tercera o cuarta vez, ya no lo recuerdo, y he visto que POR FIN, lo habían publicado. Esa sensación que he ido describiendo en otros posts, ha vuelto a aparecer. Nervios, mariposillas en el estómago, incertidumbre... Si soy sincera, esta vez tenia un poco asumido que en mi número el resultado no iba a ser positivo, y más viendo lo que habían sacado en el día de ayer... Pero para mi sorpresa, no ha sido tal y conforme lo esperaba. 

Cuando he escrito mis dos apellidos en el buscador, y he visto cómo corrían los números hasta pararse en una casilla rellenada, el corazón me ha dado un vuelco. La maldita palabra, en este caso bendita, había vuelto a aparecer: ADJUDICADA.

Esta vez, no he reaccionado quedándome en shock como la primera. Pero debo de decir, que todavía he alucinado al verla y alguna lagrimilla se me ha escapado. Había llegado mi momento otra vez. Por fin iba a poder hacer una de las cosas que más me gustaban. Por fin iba a volver a ser feliz en las aulas. Y os aseguro, que no hay nada más bonito que ser feliz y estar feliz haciendo lo que más le gusta a una. 

Y ¿sabéis una cosa? ¡¡La sustitución es para toooooooooodo el curso!! Así que tendré batallitas para rato. Ya os iré contando en los próximos posts. 

Esta noche me costará dormir...

Mañana vuelvo a las aulas. Mañana vuelvo a ser feliz. 

dimecres, 25 de setembre del 2019

La cuestión está en querer

Seguimos tentando a la suerte, a ver si pronto conseguimos "pescar". 

Como os dije, cada vez está más cerca, incluso recuerdo haberos comentado qué incluso podía oler e imaginarme de qué color sería mí plaza en la última publicación. 

En esta entrada, me gustaría hablaros de lo difícil que resulta, a veces, seguir formándome como maestra. 

Desgraciadamente, todavía existen esos maestros y maestras que una vez tienen su plaza, ya sea en la educación pública por haber aprobado una oposición o en la privada/concertada, se desentienden de su formación y pasan a ser unos maestros con fecha de caducidad. ¿Por qué? Porque sus conocimientos no siempre van a poder desarrollarse como ellos creen, ya que, por suerte la sociedad avanza, y con ella la educación. Nuevos alumnos, nuevas inquietudes e intereses, nuevas metodologías… De ahí que su visión pedagógica y su puesta en práctica caduquen y se queden ancladas en tiempos pasados. 

Para evitar eso, debemos de formarnos de manera continua. Si algo me repitieron unas 345689762 veces durante la carrera, y también en el proceso de oposición, es que nuestra carrera no tiene fin. Los maestros debemos de estar en continuo proceso de formación, pues cada día surgen nuevas perspectivas de trabajo, de afrontar nuevas metodologías…

Es muy bonito decirlo, sí. Y, además, lo comparto al 300%. En mi caso, me considero una persona que no para. Siempre está formándose, ya sea mediante cursos, lecturas, blogs, páginas webs, redes sociales… No hay día en que no descubra algo nuevo relacionado con mi profesión. Pero todo no es “de color de rosa”. Cuesta mucho encontrar páginas fiables, no podemos acceder a todos los cursos gratuitos que ofrece la Conselleria d’Educació, y si accedemos, o hay una barbaridad de personas apuntadas y es imposible estar entre los seleccionados, o los que ofertan son cero interesantes; existen cursos pagando en los que pagas, haces un test y te dan el titulo (y si, están reconocidos) ; hay otros súper buenos en cuanto a formación y formadores, pero qué para nuestro pesar, no están reconocidos por la Generalitat… 

Entonces me pregunto… ¿De verdad quieren qué los maestros y las maestras sigamos formándonos para hacer mejor nuestro trabajo? Porque empiezo a dudarlo… Todos son pegas, obstáculos, dificultades… 

Pese a todo… Yo sigo luchando por lo que quiero. Sigo reivindicando que la educación es la base de la sociedad. Sigo formándome y creyendo en la revolución educativa que hace falta en las aulas. Sigo pensando qué, si queremos, todo es posible. La cuestión está ahí, en querer. 

Pese a todo, yo sigo formándome. 

diumenge, 15 de setembre del 2019

Es de color...

Hay un álbum ilustrado infantil que se titula “¿De qué color es un beso?”, y en él se trabajan los sentimientos a través de los colores. Está en la línea del famosísimo álbum ilustrado “El Monstruo de Colores” de Anna Llenas. Y os preguntaréis… ¿Qué tiene que ver esta obra literaria infantil con la historia de una maestra interina? Pues bien, tiene que ver mucho. Más de lo que vosotros podéis imaginar.

Como seres humanos, nosotros sentimos. Tenemos emociones, que depende de la situación, el contexto, el ambiente, cómo estemos, con quién estemos… se despiertan de una manera u otra. En mi historia, pasa lo mismo. Cada emoción, sentimiento, tiene su propio color. Entonces… Empecemos. 

Sería muy típico empezar por el rojo o verde, pues para bien o para mal, suelen estar relacionados con la parte positiva y negativa de la vida, y especialmente, en el mundo educativo tienen su espacio, su matiz, distinguido para muchos. Pero no, yo no soy típica. 

Naranja. Todos los que me conocéis sabéis qué se trata de mi color favorito. Me recuerda a la terreta y su fruta por excelencia, a los melocotones del verano, a un bonito atardecer en el pueblo, a cuando eres pequeño/a y pintas una jirafa (uno de mis animales favoritos). El naranja es Valencia. Y sí, también es del Valencia. Para mi, este color es vida, y la vida compartida con la gente que quieres, aprecias y respetas, se convierte en alegría. Sé que cuando me adjudiquen, mi clase tendrá mucho naranja. ¿Qué significará eso para mí? ¡Alegría señores y señoras! Si algo puede darme esto, es leer pronto la palabra: ADJUDICADA.

Morado. Color de la emoción. Como si de una montaña rusa se tratase, cada lunes y miércoles cuando salen los listados de centros pienso en morado. Me entran esas cosquillitas y aparecen las mariposillas en el estómago. ¿Nervios? Qué va… 

Azul. La tranquilidad. El mar, el cielo. Emoción que despierta cuando haces la lista de centros a tiempo. Dura pocas horas, pero ahí está. Aparece también cuando acabas la faena y te siestas satisfecha. Después de una reunión, al acabar los informes, cuando concluyes una tutoría… Hasta el siguiente asalto. Nunca he sido muy de azules. Considero que tengo mucha energía como para estar parada y no utilizarla, por eso, soy una persona en constante formación. Me gusta estar al día respecto al mundo, a la sociedad, pero sobretodo, en relación al mundo educativo. Juegos, charlas, seminarios, cursos, cuentos, álbumes ilustrados, revistas, nuevas metodologías o enfoques… 

Amarillo. El color de la mala suerte, como muchos dicen. Para mi, se trata del color alerta. Ese que cuando aparece te hace estar más pendiente de lo que está sucediendo. Puede ser, que por eso sea uno de los favoritos a la hora de subrayar los apuntes, aunque en mi caso… ¿sabéis cual es? Creo que es obvio. En el mundo educativo siempre tienes que tener mil ojos. ¿Nunca os habéis parado a pensar qué significaba esa frase tan típica y repetida qué nos decían de pequeños, “Tengo ojos en la nuca”? Es el estado de alerta más usado, comentado y respetado cuando eres un niño/a. Para mi, esto es el color amarillo. 


Blanco. El blanco para mí es como un huevo sin sal. Nunca me ha dicho nada. De ahí que lo relacione con la pasividad. Sensación que como docente jamás debo de tener presente. Ni yo ni nadie. Bajo mi punto de vista, es peor que la furia. Un maestro pasivo, es un maestro penoso, sin preocupaciones ni intereses. Sin emoción. Sin ganas. ¿Vale la pena? Opinad vosotros mismos. 

Negro. Oscuridad. Su descripción lo dice todo. Es el siguiente paso a estar furioso, molesto, por lo tanto, para mí estas emociones están relacionadas con este color. Siempre se dice que el negro es el color elegante por excelencia, pues bien, en el mundo educativo es el fin. La frustración. El agobio. El fracaso. Aspectos, sensaciones, emociones que como docentes debemos de evitar en nuestro alumnado. Está claro que se deben de poner en práctica para ser personas más completas, y ahí entramos nosotros en acción. Puestos en práctica, nosotros, los docentes, tenemos que ser capaces de ofrecer las estrategias y/o recursos necesarios para que nuestros alumnos sepan trabajarlas, aceptarlas, vivirlas. 

Rosa. Siempre relacionado con el género femenino. ¡Error! ¡Gran error! Para mi el rosa, es amistad. El olor a una rosa, suele traer buenos recuerdos y alegrarte cualquier momento. El rosa es tolerancia y respeto. El rosa es querer al otro tal y como es, y esto, es uno de los pilares fundamentales de la educación que se debe impartir en las aulas. Porque al final, debemos de construir y crear una escuela de todos y para todos. Tenemos que ser capaces de romper con los estereotipos, prejuicios y tópicos que la sociedad quiere establecer. Debemos de dar un paso firme adelante. 

Rojo. Pasión. Valentía. Amor. No creo en los aspectos negativos que en el mundo educativo se le han otorgado a este color. Bajo mi punto de vista, el rojo es todo lo contrario. Es fuerza por luchar por aquello en lo que crees, confías y quieres. El rojo es revolución en las aulas, en el sistema educativo. Porque no nos olvidemos, el verdadero cambio empieza en las aulas, de la mano de los maestros y su enfoque educativo y pedagógico. 

Verde. El color de la educación por excelencia. El color del la constancia y el trabajo. Suele transmitir buen rollo, por ese matiz positivo que la sociedad le ha dado. 


Soy consciente de que faltan colores, pero me paro a pensar y no sabría como definirlos. 

Llevamos dos semanas de adjudicaciones, quedándome a las puertas de conseguir mi plaza, intentando descifrar a qué huele y de qué color sería, y si ahora mismo tuviera que escoger un color qué definiera mi estado, mi sensación, creo que tanto el rojo como el verde podrían definirme. ¿Por qué? Porque soy una luchadora nata. No me rindo con facilidad. Me considero bastante constante y con ganas de dar el 300% de mí allí donde más feliz estoy, en un aula. 

En estas dos semanas me ha dado tiempo a pensar. ¿Qué hago con mi vida mientras espero esa maldita palabra? Me ha faltado tiempo. Mi cabeza no ha parado ni un segundo. Idiomas, cursos de formación, seminarios, lecturas formativas, nuevos proyectos entre manos en relación con mi pasión por la escritura de cuentos y álbumes ilustrados… E incluso he tenido tiempo para pensar en la oposición. Después de meditarlo mucho, voy a ir un paso más allá. Al final, quién no arriesga no gana ¿no? Se avecina una época de cambios, que espero que sean positivos. Mientras tanto, os iré contando mi historia poco a poco. 

Espero daros buenas noticias muy pronto. Buena señal sería… 

Hasta entonces me pregunto... ¿De qué color será mi plaza? 

dilluns, 12 d’agost del 2019

Cada vez más cerca

"Pasito a Pasito, suave suavecito", como dice la canción de Luis Fonsi, “Despacito”, poco a poco el destino está más cerca. 

Hace diez días exactos, Conselleria d'Educació publicó el listado de adjudicación de las vacantes de inicio de curso escolar (curso 2019/2020).  Para variar, se hicieron de rogar y sacaron el listado pasadas las 14h. 

En esta ocasión, estuve bastante tranquila, ya que era consciente de lo difícil que era conseguir una vacante para todo el curso, desde inicio de curso. Pese a ello, no voy a negar, que sentía un cosquilleo en el estómago. ¿Y si pasaba? ¿Y si volvía a ser una de las afortunadas? Abrí la web sobre las 14:30h después de haberla reiniciado varias veces a lo largo de la mañana. Y como suele ocurrir… colapsada. Me tocó reiniciarla un par de veces más hasta conseguir entrar sin dificultad alguna. 

Una vez dentro, vi el listado. Mi primer pensamiento fue: “Venga ábrelo y sal de dudas, pero chata no te ilusiones”. Y en efecto, no debía ilusionarme. Al poner mis apellidos en el buscador, ahí aparecí: NO ADJUDICADA. ¡Mecachis en la mar! Las dichosas palabras otra vez estaban ahí, la pesadilla de cualquier interino, pero sobretodo de aquellos que venimos con mil ganas de trabajar, con nuevas ideas y con aires frescos de cambios, tanto metodológicos, como pedagógicos… 

No fue desesperación lo que sentí en ese momento, podría decirse que era rabia, pero a la vez… ¡CHAN CHAN CHAN! El cosquilleo en la boca del estómago volvió, pues hasta pasado unos segundos no fui consciente de mi número en la bolsa (listado de interinos), ni mucho menos de la distancia que tenia entre mi posición y la de la última persona a la que habían adjudicado una vacante de mi especialidad (recordemos, soy de Pedagogía Terapéutica, también conocida como Educación Especial). La sorpresa y el cosquilleo llegaron cuando vi que únicamente me separaban 30 posiciones. ¡¡TREINTA!! Para muchos, os pueden parecer bastantes, pero para mí no lo son, ya que puede que tenga muchas menos personas de mi especialidad en esas 30 posiciones. ¿Por qué? Pues muy sencillo. Conselleria sólo cuenta con una lista única de interinos docentes, por tanto, estamos todos mezclados, juntos y revueltos, sí. Bajo mi humilde opinión, la de una interina desde hace un año concretamente, es un rollo, pues cuesta muchísimo averiguar el número real de la posición en la que te encuentras en la bolsa. Pero bueno, no queda otra. 

Ahora en agosto, el asunto de las adjudicaciones vuelve a estar paralizado hasta septiembre, donde vuelven los días de nerviosismo e intriga por ver qué ofertan, dónde lo ofertan, si se trata de una vacante (para todo el curso) o de una sustitución determinada (con fecha final establecida) o una sustitución indeterminada (sin fecha final). Vuelve la ilusión al abrir el listado de adjudicaciones, por ver si mi nombre vuelve a ser uno de los afortunados mediante la tan ansiada palabra “ADJUDICADA/O”. Creo que todos los interinos hemos soñado alguna vez con ella…

Mientras tanto, sigo siendo de las que van a cualquier tienda (Tiger, Tedy, Carrefour, chinos…) y sigue volviéndose loca viendo materiales, cuños, posibles juegos… Mi cabeza no para. Creo que eso es bueno, ¿no?. 



Espero volver con nuevas y felices noticias muy pronto, mientras tanto, 

¡Disfrutad del agosto! Yo os aseguro que lo haré 😄

Qué duro es decir adiós, pero que injusto es en esta ocasión.

  Quien me conoce, sabe que no me gustan las despedidas. Soy una persona muy sensible de lágrima fácil. Decir adiós nunca fue fácil, pero lo...