dimarts, 14 de maig del 2019

Tercera y última parada por tierras alicantinas

Viernes 29 de Marzo. 8:15h de la mañana. Último día en Alicante. Hoy día partido. Empezaré en un cole y acabaré en otro. Emociones a flor de piel, soy una persona muy sentida, qué se le va a hacer...

Seguimos la rutina del dia anterior. Salimos de casa en dirección a la parada de bus más próxima, pues el bus número 3 será el encargada de llevarme al cole. 

Ya en el bus, veo como van subiendo y bajando personas. Muchas de ellas con caras de pocos amigos, ya que como dicen, "madrugar no sienta bien", pero para mí, como bien dice la vecina rubia: "madrugar es de guapas". Otras tantas, suben animadas al autobús, ya que es viernes y empiezan dos días de descanso y desconexión. 

Dos paradas antes de llegar a mi destino, veo subir a uno de los alumnos del cole, el cual coge a su padre de la mano y me señala. Él no tiene habla, es uno de los rasgos más específicos de su trastorno, pero sí que tiene intención comunicativa mediante gestos y algún sonido. Yo, desde el final del bus, le dedico una amplia sonrisa de oreja a oreja y ellos la reciben y me la devuelven. 

Llego al cole con mucho tiempo, soy de esas personas que detestan llegar tarde, que la gente se retrase por costumbre... Por tanto, me organizo con tiempo para estar, al menos, diez minutos antes en todos los sitios y ser puntual. Sobretodo en lo que al trabajo respecta. 

Entro. El jefe de estudios me sonríe y me da los últimos buenos días en este centro. Paso al aula específica para dejar mis "trastos" y me encuentro con dos de mis compañeras de ayer. Me comentan lo que hay programado para hoy y salimos a recibir a nuestros pequeños bichitos, esos que te alegran el día con cualquier palabra gesto, sonrisa... Nada más verme, uno se me lanza a los brazos. Veo a otro preocupado y me acerco a preguntarle. Cuando le pregunto que qué le sucede, me contesta: ¿Maestra, qué va a hacer mi madre hoy en la lumbre? Como ayer, sigue preocupado por lo que su madre cocinará para comer. Pero en ese momento, no es eso lo que hace que en mi cabeza salten las interrogaciones y exclamaciones, si no que es la palabra lumbre. Nosotros, no estamos acostumbrados a utilizarla y menos en ese contexto, por tanto, me doy cuenta que ha sido eso lo que ha llamado mi atención. Después de unos microsegundos, le respondo que seguro que algo súper rico para comer, algo que le dará mucha fuerza para ser el campeón que quiere ser, y el superhéroe como Batman (tiene fijación por él).

Ya en el aula, empezamos el día con las rutinas. La educadora se encarga de poner los videos en la pizarra digital de las canciones que utilizan a diario para dar los buenos días. Mientras cantan, me comenta que hoy es viernes, y al ser el último del mes, tienen programado hacer una sesión de cine. Después de las rutinas, pasar lista, ver qué hay para comer... Planteamos en la asamblea qué peli quieren ver. Capitan Calzoncillos, Batman, Jurassic Park y Frozen son las candidatas elegidas entre ellos. Como no se ponen de acuerdo, decido preguntarle a la educadora si en el mes pasado acabaron la película, a lo que me responde que no, que vieron muy poco ya que tuvieron actividad en el centro. Por tanto, decido poner la peli del mes pasado, para acabar de verla y no crear disputas entre ellos.  La peli fue "En busca Del Valle encantado". 

El tiempo voló y cuando me di cuenta, faltaban 15' para salir al patio. Apagamos la peli, y nos pusimos en marcha con las rutinas de aseo antes del patio. Pipis, agua, coger el bocata... 

Cuando sólo el timbre estábamos todos preparados. Unos para irse al patio a jugar, desconectar, relacionarse con los demás... Y en mi caso, para despedirme de una nueva experiencia en un cole. Tocaba irse "volando" al otro centro, pues todavía me quedaban 3h por delante. 

Me despedí de aquellos compañeros con los que me crucé, fui a dirección y no vi a nadie, por lo que decidí dejar una nota donde les daba las gracias por la acogida, en el corto periodo que he estado en el cole. 

Tengo que reconocer que, de camino al otro centro, se me escaparon algunas lagrimillas. Algunas de ellas eran de pena, pues se acababa una experiencia muy muy bonita y gratificante, y otras de alegría, pues había superado la primera "prueba" en esto de la escuela pública. Como ya dije, siempre pensé que mi primer destino sería en Alicante, tenia esa corazonada, y no, no me equivoqué. 

Las siguientes 3h se pasaron todavía más rápidas. Jugando a "Alto al fugo", haciendo trucos de magia, jugando al "Fantasma Blitz"... Ya os lo dije, para tres días que iba a estar, íbamos a aprender jugando. Mi objetivo inicial era que disfrutaran conmigo, y lo conseguí con mucho éxito. En un principio, iba a estar "ocupada" las 3h, pero un compañero del cole, que también era interino, cuando llegó la última hora que me tocaba con su grupo, me dijo que me la dejaba libre, que tenia a los nanos haciendo cosas y que me dejaba "despedirme" por todo lo alto. ¿Hora libre? Decidí recorrerme los pasillos del cole, disfrutar de mis últimas horas allí, observando, pensando... 

Cuando sonó el timbre, me avisó de que eran las 14h. Otra vez tocaba despedirse. La verdad, no llevo bien eso de las despedidas, nunca me han gustado, pero había que enfrentarse a ellas. Por suerte, en esta ocasión estaban todos los profesores reunidos en la sala de profes, y pude despedirme de ellos. La estancia allí había sido maravillosa.

Al despedirme de la conserje, por cierto una chica majísima, y salir del cole concluyó una etapa de mi vida que siempre recordaría con mucho cariño, tanto por el recibido como por el ofrecido. 

Mis días en Alicante llegaron a su fin. Con lágrimas en los ojos, de nuevo, me subí al coche y me despedí de todas aquellas personas que habían hecho que mi estancia allí, y mi "prueba de fuego" fuera superada con éxito. 




¿Y ahora qué? Ahora... Seguiremos esperando la siguiente adjudicación.


Adiós Alicante, gracias por tanto. Eso si, si no vuelvo antes... ¡Nos vemos en Hogueras!


dimarts, 2 d’abril del 2019

"Segunda" primera parada

Mi "segunda" primera parada estaba en lo alto de Alicante. 

A cinco minutos andando del CEIP Virgen del Remedio se encontraba mi nuevo destino: CEIP GLORIA FUERTES. Pero esta vez no fuimos andando, esta experiencia ya os la contaré en la siguiente entrada.

Era jueves, y para no tener que mover el coche de aquí para allá, decidimos ir en bus al cole. Hablo en plural porque mi padre venia conmigo cual vigilante de seguridad. Dicen que lo desconocido da miedo, y más cuando te comentan las características del barrio y de la población que me podía encontrar allí. Y es verdad, hasta mi padre llegó a comentarme de camino al cole en el autobús número tres, que daba respeto la zona por había que pasar para llegar a la última parada, nuestra parada. Supongo que el miedo a lo desconocido mengua según vayan pasando los días, semanas, meses... y te vayas conociendo la zona, pero de primeras, lo dicho. 

Cuando bajamos el bus, mi padre enseguida tuvo la idea de seguir a todos las familias con nanos, ya que estaba seguro que nos llevarían a nuestro destino. Y así fue. Giramos la esquina y nos sorprendió un espléndido parque, con mucho verde (así llamamos a la vegetación en mi casa), muy limpio... Y al final de éste, el cole. A primera vista podía apreciar como se trataba de un centro con gran cantidad de espacio, pues se veía mucho "patio", y varios edificios. Poco a poco nos íbamos acercando y a la misma vez, veíamos una diversidad familiar impresionante. Madres en batín, pijama y chanclas, con las caras lavadas y de recién levantadas llevando a sus hijos (si, plural, porque al menos llevaban 3 cada una... ¡¡¡Incluso vimos a una con ocho!!!) al cole, grupos de niños/as que venían juntos sin ningún adulto, familias inmigrantes que quedaban para ir al centro educativo... De todo un poco. 

Cuando se hizo la hora, volví a "ponerme" esa sonrisa de oreja a oreja y me armé de valor. Era el momento de "volver a empezar". 

Entré al cole por la misma puerta que entraban los alumnos. Unos corrían, otros charlaban entre ellos, también los había que no entraban con muchas ganas... ¿Y yo? ¿Cómo entraba yo? A parte de llevar la sonrisa de oreja a oreja... Estaba de nuevo hecha un flan, pero esta vez, ya tenía más controlado el asunto. Sabía qué tenía que hacer. 

Entré directa y busqué el despacho del director, el cual para mi sorpresa se encontraba vacío, igual que el del jefe de estudios. Hablando de este último, hacía bastante tiempo ya que leí una noticia de prensa, en la cual un padre había pegado a un jefe de estudios. Y sí, era el de ese centro educativo. ¿Sería el mismo? Ni idea. Tampoco tuve ocasión de averiguarlo, ni pensaba meterme en ese rollo. Yo había venido a trabajar, por un corto periodo de tiempo, y eso iba a hacer. Quería dar lo mejor de mí, igual que hice el día anterior. Si por algo decidí estudiar magisterio, era por enseñar a los demás, pero sobretodo enseñar a que fueran felices, y ese era mi objetivo en estos tres días, que los nanos de los dos centros fueran lo más felices posible. 

Volviendo al tema... Al ver que no había nadie, me esperé en la puerta y enseguida llegó una chica joven. Nada más verla deduje que sería una interina, como yo. No me equivocaba. Ella fue la encargada de avisar al jefe de estudios de mi llegada, y en un abrir y cerrar de ojos lo tenía delante presentándose.  Entramos a su despacho, y después de hablar de Conselleria, de como estaban sacando las sustituciones, del juego que se llevaban entre manos con los interinos... Me explicó un poco por encima los aspectos básicos del cole, para que me hiciera una idea, y me dio la oportunidad de vivir una nueva experiencia. Iba a estar en una Aula Específica de Educación Especial. Me sentía inmensamente afortunada de poder vivir esa nueva realidad educativa, pues bien, aquí en Valencia, no hay muchas y la verdad es que también tienen lo suyo. Para los que no estáis familiarizados con el ámbito de la educación especial, una aula específica es una aula en un centro ordinario (cole normal, como lo llamaríamos de manera coloquial) donde están escolarizados los alumnos con necesidades educativas especiales de mayor "gravedad". Se trata de una variante de la inclusión educativa, pero a su vez, se ofrece mayor atención individualizada a los alumnos que más la requieren gracias a la dotación de recursos tanto materiales como personales (Educador de Educación Especial). 

En el Gloria cuentan con dos aulas de Educación Especial. La primera, tiene 7 alumnos entre 6 y 9 años, y la segunda cuenta con 7 alumnos también pero de 9 a 12 años. 

Cuando entré por la puerta del aula específica de alumnos entre 9 y 12 años, todos me miraron, pues yo era una persona "extraña" para ellos. Un alumno me saludó y me preguntó si era una Seño o una alumna nueva. Al instante, se presentaron todos. Entre la educadora del aula y la tutora, estuvieron poniéndome al día de las diferentes patologías y necesidades que tenían los alumnos que tenían. Como era nuevo para mi, me pareció súper curioso ver diferentes niveles cognitivos, las diversas formas de trabajo que tenían, la variedad de materiales con los que contaban... Si antes de conocerlas ya me parecían todo un reto, desde ese momento lo confirmaba: Las Aulas Específicas de Educación Especial son todo un reto educativo para los docentes. Para poder trabajar en ellas, de forma correcta y adecuada, ofreciendo una respuesta ajustada a las necesidades del alumnado que tienes, debes de ser una persona muy organizada, planificada y llevar al día el trabajo. Estoy segura, y por lo que me comentó la tutora que agotan, tanto física como mentalmente, pero al fin y al cabo... "Sarna con gusto no pica", o eso dicen ¿no?. 

Antes de empezar a trabajar, todos los días hacían una serie de rutinas. Cantaban la canción de "Bon dia", repasaban la fecha y quienes habían venido al cole y los que se habían quedado en casa. Cada día cambiaban de persona responsable, para que todos tuvieran su momento y pudieran "lucirse". De esta manera trabajaban también las habilidades sociales. Me quedé alucinada 

Durante la mañana, pude trabajar con uno de los alumnos. Él estaba diagnosticado como TEA, y aun siendo conocedora de los diversos tipos de alumnos con autismo que existen, éste me sorprendió. Tenía un razonamiento espectacular. Eso sí, era un rollero en toda regla. Enseguida intentaba engatusarte para no trabajar o llevarte a su terreno. Como buen TEA tenía sus fijaciones, y una de ellas era la película infantil "Coco". Se sabía los diálogos e incluso la banda sonora. ¡¡Se sabía todas las canciones, con entonación y todo!! Para demostrármelo, pidió a su educadora una guitarra (Yo le comenté que quería hacerme una demostración) y ésta se la ofreció. Nos dio un mini concierto a todos y reconozco que me quedé impresionadísima. A dicho concierto se sumó otro alumno, el cuál pidió la guitarra también para cantarnos una canción que cantaba su padre. Éste no sabía tocar la guitarra, pero por las ganas y el ímpetu que le ponía también recibió una enorme ovación. 

Llegó la hora del patio y decidí salir a ver cómo interactuaban con el resto de compañeros/as del centro. Para mi sorpresa, habían 4 zonas: Infantil, primer ciclo, segundo ciclo + Educación Especial y tercer ciclo. ¿Veis como no iba equivocada cuando vi por primera vez las instalaciones del cole? Era enorme. 

En la media hora de duración del patio, los alumnos de las aulas específicas se relacionaban entre ellos, algunos, pero no compartían juego con el resto de compañeros/as. Me sorprendió y enseguida mi cabeza empezó a pensar diferentes maneras de integrar a este alumnado con el resto. Pensé en juegos tradicionales como el pollito inglés, el escondite, el pañuelo... Sería un trabajo que habría que haberlo empezado al inicio de curso, pero como propuesta cara el próximo año ahí la dejaba. 

Continuó la mañana como había empezado, con rutinas, trabajo en grupo... Y yo seguía nutriéndome de esa experiencia mágica que me habían dejado vivir. Digo mágica porque para mí, el mundo de la educación especial es pura Magia. Como un buen mago, tienes que saberte todos los trucos, tenerlos muy preparados, estudiados y siempre con una opción B por si no salen como esperamos, para luego poder llevarlos a la práctica frente a un determinado público. En este caso, el público sería el alumnado con necesidades educativas especiales. 

Se hizo la hora, las 14h en punto, y tocó despedirse del alumnado hasta el día siguiente. 

El viernes teníamos jornada partida. Empezaría las tres primeras horas en el Gloria Fuertes, y en el patio cambiaría de centro para estar durante las tres últimas en el Virgen del Remedio. Otra nueva experiencia que vivir, sumar y de la que estaba segura que iba a aprender mucho. 


Con una sonrisa enorme, daba por finalizado mi segundo día como maestra interina. 


¡A por el tercer y último día! ( Por el momento 😉 )





dilluns, 1 d’abril del 2019

¡¡ALICANTE, ALLÁ VOY!!

¡¡ALICANTE, ALLÁ VOY!!

Desde que vi la palabra "ADJUDICADA" en la lista única de puestos ofertados del pasado día 26 de Marzo, no hacía otra cosa que repetirme esa frase. Pues sí, allí iba a ir.

Pasadas las 5h de la mañana, sonó el despertador. Para variar, lo apagué y esperé en la cama, apurando los minutos hasta que volviera a sonar la siguiente alarma. Sí, soy de esas personas que se ponen dos, incluso tres alarmas. Volvió a sonar, después de apagarla, me quedé embobada mirando la pantalla del móvil. Miércoles 27 de Marzo de 2019. Día que siempre recordaré. 

Después de levantarme de la cama de un bote, me dispuse a arreglarme. Ya sabía qué me iba a poner, pues la noche anterior había dedicado unos minutos antes de irme a dormir para prepararme la ropa y los complementos que iba a ponerme en mi primer día como maestra interina en la Escuela Pública. Arreglada, guardé en la maleta las últimas cosas que iba a necesitar, me preparé un poleo para llevar, pues si desayuno antes de hacer un viaje/trayecto medianamente largo acabo mareándome, cogí la chaqueta y esperé a que mi padre estuviera listo para empezar nuestro viaje. 

Había llegado el momento de decir adiós por poco tiempo a mi casa, a Campanar, a Valencia...

Emprendimos el viaje en coche sobre las 6h de la mañana. Íbamos con tiempo, bastante tiempo, pues hasta las 9h no tenía que presentarme en el CEIP VIRGEN DEL REMEDIO de Alicante, pero si algo  caracteriza a mi familia, es que somos muy puntuales y nos gusta ir a los sitios con tiempo por si sucede algún acontecimiento inesperado. En nuestro caso, teníamos miedo a coger tráfico por la autovía, a perdernos al desconocer la salida que teníamos que tomar... Pues conocemos Alicante, pero nunca habíamos entrado por la parte norte de la ciudad, y además no conocíamos el barrio donde estaba ubicado el centro escolar. 

En el camino, decidí cerrar los ojos, ya que durante la noche no había podido descansar mucho, pues los nervios y la ilusión invadían mi cuerpo y mente. Tengo que decir, que tampoco descansé mucho, pues mi padre tenía la radio puesta, y al estar un poco "teniente" estaba más pendiente de las noticias que la Ser iba informando, que de descansar. Además, reconozco que los nervios cada vez eran mayores. 

Sobre las 8:15h llegamos a Alicante. Ubicado el cole, estacionamos en el primer sitio que vimos cerca de éste, y desde ese momento, empezamos a ver movimiento por la zona. Madres en pijama, con batín y sin maquillar llevando a su lado a cuatro o cinco nanos como mínimo, familias al completo que iban reunidas para llevar a sus pequeños al cole, niños y niñas solos... Vimos de todo pues el centro estaba ubicado en un barrio marginal, con una población mayoritariamente de etnia gitana e inmigrantes. De ahí que estuviera considerado como un centro CAES. 


8:50h. Era la hora de bajar el coche y acudir a mi primer destino. Estaba hecha un flan. Mi padre se quedó en el coche y yo me dispuse a cruza el paso de zebra para empezar una nueva aventura. Un sueño que por fin, después de varios meses de espera, se iba a convertir en una realidad. 

Cuando llegué a la puerta del cole, vi a una chica que me pareció ser la conserje por la vestimenta que llevaba. Me acerqué a ella y con una amplia sonrisa le comenté que era la nueva maestra de PT, a lo que ella me contestó súper amable que pasara dentro, que me estaban esperando mis compañeros para darme la bienvenida. Crucé la puerta del centro con algo de miedo, pero si algo me caracteriza es que nunca pierdo la sonrisa, y con la mejor de mis sonrisas, entré a la sala de profesores donde, como bien me comentó la conserje en la puerta, me estaban esperando los que iban a ser mis compañeros/as en esos tres días. Al entrar, un hombre campechano, de estatura media y con un polo rojo (según mi punto de vista iba poco abrigado, o es que yo estaba congelada por los nervios), me saludó con mucha efusividad, y me comentó que era Francisco, Paco a partir de ahora, el director. Le sonreí, y con un "encantada" le respondí a su saludo. 

En la sala de profes, habían chuches, galletas, café, té... Eso sí que era una buena bienvenida. Pero reconozco, que no sé si fue por vergüenza, nervios o vete tú a saber por qué no cogí nada. Me limité a sentarme en una de las sillas vacías que encontré al lado de Paco y a saludar a todos mis compañeros que iban presentándose uno a uno, los cuales me iban diciendo sus nombres y a su vez, que sabían que era un poco imposible que me acordara de todos ellos en ese momento. 

Para mi sorpresa, al final de la sala de profesores estaba él. Un antiguo compañero de Universidad, con el que durante los cuatro años que compartimos carrera, clases, trabajos, cenas y demás, tuvimos una relación de amistad muy fuerte e intensa. Éramos muy muy buenos amigos. Incluso algún compañero y algún que otro profesor nos comentaron que pensaban que éramos pareja. Pero no, nunca lo fuimos. Había un feeling especial entre los dos que hacia que trabajar juntos y crear bonitos recuerdos fuera mucho más fácil y agradable. 

Hablo en pasado de él, sí. El último año de carrera, empezó a salir con una chica que no nos gustaba a ninguno de los amigos, pues veíamos como jugaba y hacia de él lo que quería. En alguna ocasión se lo comentamos, y hubo un tiempo en el que abrió los ojos y se dio cuenta de todo lo que le habíamos ido comentando, pues cuando quieres y aprecias a una persona, le dices y haces las cosas por su bien. La relación con la chica se estancó por un corto periodo de tiempo, y cuando volvió a reanudarse, él cambió por completo. Para mi sorpresa, únicamente cambió su actitud conmigo. Ya no hablábamos como de costumbre, ya no me enviaba chorradas por WhatsApp, no hacíamos los trabajos por parejas/grupos juntos, intentaba no acercarse mucho a mi... En un primer momento no entendí nada, incluso llegué a pensar que podría haber dicho/hecho algo que le hubiera molestado u ofendido, pero no. Resultó ser que a la chica, yo no le hacía ni pizca de gracia. No toleraba que fuéramos buenos amigos y que compartiéramos tantas cosas, y como si de un ultimátum se tratase, le dio a escoger entre una u otra. Como os podéis hacer a la idea, la eligió a ella. Dejó perder una amistad por una persona tóxica. Sí, tóxica, no me escondo de decir mi opinión, pues viví y fui testigo de muchas acciones y situaciones que le dañaban a el que era mi amigo. Ay el amor... 

Cuando lo vi, mi reacción fue de sorpresa total. Sabía que había aprobado la oposición de maestro de primaria, y que estaba destinado en Alicante (lo sabía por otros compañeros), pero no sabía que estaba en ese centro. Creo, y es mi opinión, que al ver que todos se presentaban, tuvo que hacer de tripas corazón y venir a saludarme. Al acercarse, mi contestación fue: "Qué sorpresa. No sabía que estabas aquí." A lo que él me respondió: "Sí,   espero que estés bien." Esa fue toda nuestra conversación durante el primer día en mi aventura en el mundo educativo público. 

El primer día pasó rapidísimo. El cole contaba con jornada continua, es decir, entraban a las 9h de la mañana, y salían a las 14h. Además, los que querían quedarse a comer en el comedor, tenían esa posibilidad. Para mi esto de la jornada continua era raro, pues en los otros centros donde he trabajado, concertados y privados, no la había vivido. Tener tres horas seguidas, luego un patio de 30', y otras tres horas antes de irnos a casa, me parecía novedoso. 

Durante las tres primeras horas no tuve alumnos. Como estaban de actividad, Paco me enseñó el centro, me fue presentando a los especialistas y demás profes que no había podido conocer bajo, me explicó todo lo que necesitaba saber en mi corta estancia en el centro y me dio la llave de "mi aula", donde me dejó la tercera hora antes del patio, para que pudiera familiarizarme a ella, organizarme la sesión que iba a tener luego, ver los materiales con los que contaban... 

En la media hora del patio, decidí salir y ver a los nanos en plena acción. Allí estuve con dos profes, una interina como yo, y otra con plaza fija. Me estuvieron comentando aspectos del barrio donde estaba el cole situado, el tipo de alumnado, algún caso concreto... 

Legó la hora de la verdad. Cuarto era el curso con el que me estrenaba en este nuevo mundo para mi. De los 6 alumnos que tenía que tener, sólo vinieron cuatro. No me extrañé, pues Paco y algunos más, me comentaron que al tratarse de un centro CAES ubicado en un barrio marginal, muchos alumnos eran absentistas y venían de uvas a peras a clase. La chica a la que sustituía, me comentó que repasara las letras y vocabulario, entonces decidí que íbamos a jugar al "ALTO AL FUEGO". Este era un juego muy típico, de cuando éramos pequeños y pensaba que lo conocerían, pero no, mi sorpresa llegó cuando ninguno de los cuatro sabían de qué trataba el juego. Después de la necesaria explicación, y al ver como les costaba escribir el título del juego, decidí utilizar la pizarra para que copiaran los rótulos de las columnas y la tabla, facilitando así su trabajo. EN las columnas ponía: Letra/Nombre/Comida/Color. Sencillo. Una vez todo listo, empezamos el juego. Me sorprendió lo que les costaba encontrar palabras con la letra que yo había escogido. En 45' que duraba la sesión, únicamente nos dio tiempo a jugar 5 veces, pues me guardé 5' para hacerles uno de los trucos de magia que aprendí en el curso de "magia para la escuela" del CEFIRE que estoy cursando. "Maestra me he quedado flipando", "Maestra eres maga", "Maestra ves al got talent ese de la tele", y otras frases más fueron las "perlas" que me dijeron al ver el truco. 

Llegó el cambio de clase, y mis alumnos se fueron encantados. Incluso llegaron a pedir a su tutora el quedarse más tiempo conmigo, ya que iba a tener otras dos horas libres, pero esta no aceptó. 

En las siguientes dos horas, libres como ya he dicho, estuve mirando materiales para el próximo día, y recordando las instrucciones de un juego de mesa para llevarlo a la práctica en la siguiente sesión con ellos. Media hora antes de la salida, tuve la visita en mi aula de la otra PT del centro y de la AL. Las dos estuvieron contándome cosas del alumnado, como trabajaban... Fue una charla muy agradable donde me pusieron al día, todavía más si cabe. 

A las 14h, Paco llamó a la puerta y me dijo, Paloma es la hora de acabar. Recogí mis trastos, bajé la persiana, organicé un poco el aula (las sillas, los folios, los rotuladores...) y me despedí de ella hasta el viernes, ya que el jueves iba a pasar todo el día en el segundo centro, en el CEIP Gloria Fuertes. 

Al salir por la puerta, me despedí de los compañeros que vi, de la conserje y con una sonrisa de oreja a oreja, me fui satisfecha al encuentro con mi padre. 

Había superado con éxito mi primera jornada. 

Ahora solo quedaba esperar a que pasaran las horas, fuera jueves y empezara de nuevo.

Próximo destino: CEIP Gloria Fuertes. 






divendres, 29 de març del 2019

26 de Marzo de 2019, día donde empieza "HISTORIA DE UNA MAESTRA (INTERINA)"

Son las 9:17h del martes 26 de Marzo de 2019. Acudo a la cocina de mi casa para hablar con mi padre. Me siento en una de las sillas, y en ese momento, me acuerdo de La Bolsa y digo en voz alta: "La adjudicación. Voy a ver cómo está el patio." Como cada lunes, martes, miércoles y jueves, abro la página web de Conselleria. Web que está ya predeterminada como favorita en cuanto accedo a internet, ya sea desde mi ordenador o desde el teléfono móvil. 

La página tarda en cargarse... ¡Para variar! (pienso indignada). 

Una vez abierta, me dispongo a buscar la lista única de maestros donde aparecen los adjudicados de ese día y los nuevos destinos. La encuentro y de manera automática me pongo a escribir mis dos apellidos en el buscador. Mientras vuelve a cargar, me vienen a la cabeza las diferentes opciones que puedo encontrarme:

-ADJUDICADO/A : Opción menos probable por lo lenta que ha ido La Bolsa de interinos/as docentes hasta el momento.

-NO ADJUDICADO/A : Opción más probable, ya que hasta el momento ésta ha sido la que he ido viendo cada martes y jueves en las diferentes adjudicaciones. Cuando aparece esta opción significa que los destinos que has elegido (los coles que el día anterior has marcado en la lista que tenemos que elaborar con nuestras preferencias según lo que Conselleria decide ofertar) ya ha sido otorgada a otra persona de la lista. Persona que va por delante de ti. 

-HA PARTICIPADO : Opción poco probable de encontrarme. Únicamente aparece cuando el día anterior no has modificado nada de la lista de centros ofertados para dicha adjudicación. 

Y cuando acaba de cargarse la página, sale mi nombre subrayado y leo...

 A D J U D I C A D A 

Mi cara se transforma por segundos. Me quedo bloqueada, en blanco. No se si reír, llorar, chillar, saltar... Miro a mi padre y le digo: "Papá... que me voy a Alicante. Me han adjudicado." Mi padre muy sorprendido me pregunta si eso es real y le enseño el pantallazo donde aparece la noticia. Nos abrazamos y alguna lagrimilla que otra nos cae por las mejillas.

El destino que Consellería me había adjudicado hacia referencia a mi petición 294 (Tenemos la posibilidad de escoger 300 centros. En mi caso, tengo una lista "base" y únicamente modifico los 20 últimos con las plazas que van ofertando en las diferentes adjudicaciones. El resto de números se quedan siempre igual. ¿Y si suena la flauta y me adjudican en uno cerca de casa que, casualmente no lo habían publicado?). Esta petición no era otra que el CEIP Virgen del Remedio en Alicante. Pero no se quedaba ahí. El puesto que iba a sustituir era itinerante, es decir, tenía un segundo centro donde acudir. Mi trabajo estaría en los dos centros. Esta segunda escuela era CEIP Gloria Fuertes también de Alicante. 

En un primer momento, no miré dónde estaban ni nada. Sin creérmelo aún, llamé a mi madre para contarle la buena noticia y ésta tuvo que dejar de atender a unos padres (tiene dos escuelas infantiles y ahora está en período de matriculación para el curso que viene), para asimilarla. 

Sin ser consciente aún de lo que me estaba pasando, envié un mensaje a un amigo, interino también, para que me informara de los siguientes pasos. Rafa, así se llama mi amigo, me comentó que llamara al centro de referencia (CEIP Virgen del Remedio), para que me comentaran cuando debía de presentarme, para cuantos días era la sustitución, horario, alumnado... 

Busqué enseguida el teléfono del cole y me dispuse a llamar. Una voz de un hombre, simpático en un primer contacto, me lo cogió: "Buenos días Paloma, soy Francisco, pero puedes llamarme Paco. Soy el Director del centro." Al escuchar esas palabras me seguía temblando todo. 

Paco me comentó que muy a su pesar, la sustitución era únicamente para tres días, es decir, de miércoles 27 a viernes 29, ya que la persona que ocupaba esa plaza tenía intención de incorporarse el lunes día 1. Me quedé algo descolocada al escuchar que únicamente iba a trabajar por tres días, y Paco me lo notó. Por ello, me explicó que Maite (la chica que estaba de baja), llevaba mes y medio retirada y no entendía por qué Conselleria no había ofertado antes esta sustitución. Pese a ello, me abrió las puertas del colegio con mucha amabilidad, comentándome que me esperaban al día siguiente a las 9h. Además, me facilitó el teléfono de Maite para que ésta me comentara de primera mano todo lo necesario para incorporarme. 

Pasados unos minutos, llamé a Maite y se quedó igual de sorprendida que Paco. Aún así, me comentó todo lo que necesitaba saber para incorporarme al día siguiente a mi puesto de trabajo. Debo de agradecerle desde estas líneas el interés y lo fácil que me ha puesto el desarrollo de mi labor educativa desde el minuto uno en estos días. 

Después de llamar a Maite, me faltó tiempo para hablar con Anna Laura, profesora de la Universidad y que además, tengo la suerte de tener en el sindicato al que estoy afiliada. Anna me aconsejó que no perdiera esta oportunidad de consolidar y me dio mucho ánimo, dejándome tranquila y con ganas de enfrentarme a esta aventura. 

¿Ya tenia todo listo? Credencial impresa, información de los dos centros... 

¿Y dónde iba a dormir? 

Mi padre, que está jubilado, me dijo que se venía conmigo a Alicante. Reconozco que escuchar eso me tranquilizó y mucho. No iba a estar sola. 

Nos faltó tiempo para sentarnos frente al ordenador a buscar hostal, pensión, hotel... Al final nos decantamos por un apartamento de la página Airbnb. Nunca lo habíamos probado y había llegado el momento. ¡Súper recomendable! (Si es para poco tiempo claro). El apartamento estaba muy cerquita de los dos coles, y eso facilitaba las cosas.

Trabajo claro, información de los coles también, apartamento para dormir reservado... 

¿Y ahora qué?

Solo nos faltaba hacer la maleta, y empezar la aventura. 

Era la primera vez que iba a trabajar en la Escuela Pública. Mi destino era Alicante. Únicamente iba a ser una sustitución de tres días. Los centros dónde iba a ir a trabajar estaban definidos como centros CAES (Centros de Atención Educativa Singular), ubicados en un barrio marginal, sin recursos, donde la mayoría de la población, por no decir toda, era de etnia gitana e inmigrante. 

¡¡ALICANTE, ALLÁ VAMOS!! 


dijous, 28 de març del 2019

Aquí empieza mi historia

Bienvenidos/as. 

Si estáis aquí es porque os interesa mi historia. Pues bien, aquí empieza.


Todo comenzó por el mes de Junio de 2016, cuando me encontraba a escasos días de acabar mis estudios universitarios. Fue en ese momento, cuando me planteé qué hacer con mi vida después de los cinco años de Universidad. Fueron 5 sí, ya que estudié dos carreras universitarias: Magisterio de Educación Primaria con la Especialidad en Pedagogía Terapéutica y  Magisterio de Educación Infantil. 

En ese año, decidí que una vez pasado el merecido verano de descanso y desconexión, empezaría a estudiar oposiciones. Por esas fechas se rumoreaba que para Junio de 2017 habrían oposiciones para el cuerpo de maestros, por eso acudí a Educare Centro de Oposiciones (Campanar, Valencia) para inscribirme en las clases de la Especialidad de PT. 

Llegó Septiembre, y hacia mitad de mes, empezaron las clases. Recuerdo el primer día de opositora como si fuera ayer. Después de casi 4h de explicaciones sobre el mundo de la oposición, cómo iban a ser las clases... salí llorando y muy asustada junto a dos compañeros más de la universidad, con los que había decidido empezar esta nueva aventura. 

En casa, mis padres se preocuparon al verme llegar, ya que me considero una persona con los pies en el suelo, muy trabajadora y responsable, y además, muy buena estudiante. La preocupación llegó cuando les dije, con lágrimas en los ojos, que no iba a ser capaz de sacarme la oposición. No estaba preparada. 

Después de varias conversaciones en los días posteriores con mis padres, familiares, amigos y conocidos que ya sabían lo que significaba opositar, decidí ser valiente y ver las cosas desde otro punto de vista. Iba a opositar y estaba preparada para ello. ¿Nadie dijo que fuera fácil no? 

La segunda sesión fue todo mucho más fácil. Eva, mi profesora, entró con una sonrisa de oreja a oreja y antes de empezar nos propuso hacer "terapia de grupo", pues como comentó, sabía que el primer día había sido duro, conocía nuestros nervios y miedos, y nos quedaban todavía muchos lunes por vivir juntos. 

Pasaron los meses y no habían noticias sobre la fecha dónde se desarrollaría el proceso de oposición del año 2017. No fue hasta Febrero, cuando supimos que ese año no habrían oposiciones en la Comunitat. Después de estar desde Septiembre, todos los lunes yendo a clase, y el resto de días entre apuntes, esquemas, posits, fosfis... No habrían oposiciones. Esta noticia cayó como agua de Mayo en la academia, en casa y sobretodo en mi día a día.¿Qué iba a hacer? ¿Seguía estudiando y preparándome aún sabiendo que no iban a haber oposiciones este año? ¿Desistía y me centraba en buscar trabajo de lo mío en coles privados/concertados? Finalmente, decidí continuar con la misma marcha. Continue con la misma rutina día tras día, preparándome y llevándolo todo al día. 

Llegó Julio de 2017 y, después de ver una vacante de PT en "LA NOSTRA ESCOLA COMARCAL" decidí tirar el anzuelo y probar. Pasé las dos entrevistas y, por suerte, llegó esa llamada telefónica dónde me decían que había sido elegida para formar parte del Gabinete Psicopedagógico del cole para el próximo curso. No sabía si reír, llorar, gritar, saltar... Estaba taaaaaaan feliz por poder trabajar en una cooperativa referente en el mundo educativo, dónde la lengua valenciana y la inclusión son dos de los pilares fundamentales que sustentan el proyecto educativo que se lleva a cabo...

En Septiembre de 2017, empecé en "LA COMARCAL" como PT en la etapa de educación infantil. Mucha era la responsabilidad que tenía entre mis manos, pero no iba a desaprovechar la oportunidad que me dieron de poder disfrutar haciendo aquello que más me gustaba, enseñar y hacer feliz. Durante todo el tiempo que estuve, un año entero, fui la persona más feliz del mundo. No solo enseñé todo lo que estaba en mi poder, sino que aprendí muchísimo más. Tuve el placer de compartir experiencia junto a compañeros/as muy profesionales, los cuales me dejaron "nutrirme" de sus vivencias y aprendizajes. Pero si me tengo que quedar con alguien es con mi compañera Esther. Una gran referente para mí. Sin ella, todo hubiera sido de color gris, sobretodo cuando decidimos contar al equipo directivo del centro, que íbamos a opositar. Los días posteriores de saber la noticia, no fueron fáciles para ninguna de las dos, pero juntas, supimos superarlos con éxito.

Muchos/as os preguntaréis que por qué decidí continuar con los estudios del temario de la oposición si tenía trabajo. Pues bien, al tratarse de un centro concertado, no me aseguraban continuidad hasta el mes de Julio, y yo no quería estar en el sin vivir de tener o no tener trabajo para el próximo curso. 

En pleno proceso de oposición, me reunieron para valorarme en el cole, y la verdad, después de entrar bastante asustada, ya que iban a valorar el trabajo que había realizado durante todo el año, salí feliz. Me ofrecieron quedarme un año más con las mismas condiciones. Con lo sentimental y de lágrima fácil que soy, lloré como una magdalena. Pero no pude aceptar la oferta en ese mismo momento, pues no me parecía ético estar opositando y aceptarla sin saber cómo iba a quedar. Mi respuesta fue: "Cuando sepa cómo quedo, os lo comento." Muy a mi pesar, tuve que darles las gracias por todo el año vivido y por dejarme crecer tanto como maestra, como persona, ya que aprobé la oposición y a partir de ese momento mi vida laboral dependía de La Bolsa de la Escuela Pública. 

Recuerdo una anécdota del cole con mucho cariño. llevaba varios meses, casi un trimestre entero, trabajando con un alumno la grafía de las letras, diagnosticado como TEA (Trastorno del Espectro Autista). Era un nano muy listo. Sabía leer a cu corta edad, reconocía las letras y sabía diferenciarlas en las palabras, pero no era capaz de escribirlas. Cuando escribía su nombre, o cualquier otra palabra, hacia "redolinets". Estos, eran círculos de diferentes tamaños que simulaban las letras. Pues bien, después de trabajar la grafía de las letras, partiendo de las de su nombre, con diferentes materiales y recursos (cuños de letras, plastilina, lana, arena, sal, mediante TICS, tizas...) llegó el día dónde Carles me pidió escribir su nombre. En ese momento no dudé ni un segundo y le ofrecí un folio y un rotulador. Él cambió de rotulador y cogió uno de color rojo, su preferido, y se dispuso a escribir. Cuando ví que empezaba a "dibujar" la primera grafía de la C, las lágrimas empaparon mis ojos. No paré de llorar hasta que acabó la sesión y volví súper feliz al Gabinete a contarles a mis compañeros qué acababa de sucederme. Tanto yo, como su tutora, supimos en ese momento que todo el trabajo realizado con él, por fin había resultado todo un éxito. Desde ese momento, en cada sesión  me pedía escribir y siempre le dedicábamos un rato a ello. Un día incluso llegó a pedirme escribir "SAXOFÓN", y sin necesidad de deletrearle las letras. Si él estaba emocionado, yo más. 

¡¡QUÉ RECUERDOS!! La verdad, me llevo miles de recuerdo, cada cual mejor, de mi experiencia en "LA COMARCAL". 

Retomando la oposición, aprobada la misma, llegaba el lío del papeleo, destinos, listas de centros... Hasta que le pillé el truco, este mundillo me resultaba complicadísimo. Pese aprobar, no tuve los suficientes puntos para obtener plaza directa, además de las pocas plazas que habían sacado para mi especialidad, y conforme me había quedado, era consciente que no empezaba el curso en un centro educativo. Es por ello, por lo que decidí apuntarme a un Máster Universitario. Cómo no sabía cuál iba a ser mi destino al tratarse de La Bolsa de interinos, tuve que decantarme por la opción de realizar el máster a distancia. Para ello, después de informarme mucho, emprendí la aventura en la UOC (Universidad Oberta de Catalunya), ya que muchos conocidos habían cursado ahí másteres  universitarios y además, estaba el que yo quería hacer: Máster en dificultades de aprendizaje. 

Fueron pasando los meses, y cada lunes y miércoles hacía la lista de centros según las vacantes/sustituciones que Consellería iba ofreciendo. Al principio no ponía toda la Comunitat, pero visto lo visto, nos plantamos en Diciembre sin trabajar y había que intentarlo. 

Pese a estar estudiando el máster y dedicarle muchas horas al mismo y a la realización de cursos del Cefire y de otras entidades, me sentía una "Nini", ya que venía de haber estado trabajando y estudiando a la vez, y ahora disponía de mucho más tiempo libre. No se estar parada. Soy una persona muy activa que necesita estar en línea, en lo que al trabajo/estudios se refiere. 

En Marzo, decidí volver a retenerme y poner únicamente Valencia capital y pueblos de alrededor, ya que soy fallera y venían 19 días muy intensos para mi. Eso sí, llegado el 20 de Marzo... volví a abrir campo de batallas y a poner todas las vacantes/sustituciones que salían. Me daba igual donde fuera y si se trataba de un centro ordinario, un centro específico o un instituto. Únicamente me importaba una cosa: trabajar. 

Hasta el pasado 26 de Marzo. Día que cambió mi vida. Día donde empezó la verdadera historia de una maestra (interina).






Qué duro es decir adiós, pero que injusto es en esta ocasión.

  Quien me conoce, sabe que no me gustan las despedidas. Soy una persona muy sensible de lágrima fácil. Decir adiós nunca fue fácil, pero lo...